31 de agosto de 2026 · Blga. Solange Lee · 7 min de lectura
El dolor por una separación y el miedo a perder a alguien se sienten en el cuerpo como una amenaza real: el pulso se altera y el pecho se cierra. En esta entrada te cuento un ritual simbólico con toronjil (Melissa officinalis) para acompañar ese dolor. Es una planta que se usa de forma tradicional para el descanso y la calma.
Por Blga. Solange Lee, bióloga y consejera tanatológica. Este contenido es informativo y no reemplaza la psicoterapia ni el tratamiento médico.
Despedirte de alguien no se puede forzar. Se va haciendo de a poco y se puede acompañar.
Para algunas personas el duelo se vive con mucha rabia, sobre todo al darse cuenta de lo duro que es perder a alguien. El duelo es un proceso: no se supera, se transita.
Cuando atraviesas un dolor así, es común que aprietes los puños, te sientas sin fuerzas y te den ganas de gritar y de patear. Ante cualquier imprevisto o noticia, la pérdida te saca de tu rutina de golpe y sientes que lo que conocías ya no está.
Es frecuente que todo lo que estás viviendo te parezca irreal y que llores sin parar. Si sientes que te cuesta respirar, puede ser una reacción al impacto de la pérdida. Si la falta de aire es intensa, no cede o te preocupa, busca atención médica.
Llorar tanto agota, y más aún cuando además intentas aguantarlo. En los primeros meses del duelo el cuerpo responde de varias formas: boca seca, suspiros frecuentes, debilidad muscular, temblor, alteraciones del sueño y del apetito, manos frías y sudorosas, náuseas, palpitaciones, mareos y bostezos, y a veces diarrea o ganas de orinar con más frecuencia.
También son habituales la incredulidad, las oleadas de angustia, los pensamientos que vuelven una y otra vez, las preguntas sin respuesta y el enojo por la pérdida. Son reacciones del cuerpo y de la mente ante lo que pasó, y con el tiempo van cediendo. Si te preocupan o no ceden, consúltalo con un médico o con un profesional de salud mental.
La sensación de quedarse sin apoyo es un sentimiento profundo y doloroso. Cuando lo experimentas, sientes que tu mundo se cae, con un desamparo muy grande y una sensación de ahogo que llega a su punto más alto.
Desde que naces existe un vínculo con quien te cuida. Con el tiempo vas generando apegos no solo hacia las personas sino también hacia tus mascotas y tus objetos, y según el grado de apego y el rol que cumplieron en tu vida, la pérdida resulta muy difícil de sobrellevar. La situación de pérdida amenaza tu seguridad, por eso se activa el sistema de alarma, como lo describe Engel.
Perder a una mascota también es un duelo, aunque no siempre se le reconozca como tal. Con ellos compartes la rutina, la compañía y el cariño de cada día, y cuando ya no están, ese vínculo sigue existiendo, solo que de otra forma.
Muchas pérdidas se sienten injustas: a las personas buenas también les pasan cosas malas. Lo que cada persona hace con eso depende de su momento, de lo que la rodea y de sus apoyos, y no hay una sola forma correcta de atravesarlo.
Cuando la tristeza llega, te deja sin energía y con un gran vacío interior. El dolor es silencioso y solitario: implica sentir lo que falta. Aceptar lo que pasó no significa resignarte a tu suerte.
Cuando murió mi papá, mi soledad me recordaba constantemente su ausencia. En cualquier momento podía venirme abajo y romper a llorar en un espacio público, y eso me agobiaba hasta el punto de no querer salir sola de casa.
Quedarte sin alguien se relaciona mucho con la soledad. Sin embargo, a mí la soledad me ha enseñado a saber qué quiero y qué ya no estoy dispuesta a permitir. A veces, al quedarte sin compañía, aparece algo de ti que creías perdido, aunque otras veces parece que una parte de ti se fue con esa persona.
Hay quien entiende la soledad como quedarse sin nadie. Pero la soledad no depende de que haya o no gente cerca: puedes sentir soledad aunque tengas a mucha gente a tu alrededor, y también estar a gusto un rato a solas. Lo importante es que ese rato sea una pausa y no un aislamiento.
En el duelo, el apoyo de otras personas reduce el impacto de la pérdida: contar con alguien que te escuche y te acompañe sin juzgarte ayuda mucho. Poder estar a gusto contigo también ayuda a sentirte bien, pero no tienes que atravesar el duelo sin compañía. Cuando eliges compartir un rato con alguien, entiendes mejor por qué esa persona importa en tu vida, y un silencio compartido sin incomodidad suele mostrar que ese vínculo es especial.
Si la soledad se vuelve muy pesada, no te quedes con eso: habla con alguien de confianza, busca un grupo de apoyo en duelo o consulta con un profesional de salud mental. En Perú puedes llamar a la Línea 113, opción 5.
El toronjil (Melissa officinalis), también llamado bálsamo de limón, se usa tradicionalmente en infusión de hojas para aliviar el estrés leve y favorecer el sueño. La evidencia clínica disponible es limitada. Consulta con un profesional de salud antes de usar la planta de otra forma. En el tarot herbal se le asocia con la carta de La Luna y con el equilibrio de las emociones.
Este ritual está adaptado de The Spirit of Herbs: A Guide to the Herbal Tarot, de Michael Tierra y Candis Cantin. En el libro la planta se prepara como infusión; aquí solo se huele, no se toma ni se aplica. Es una invitación simbólica al descanso, no una indicación terapéutica.
La intención: piensa en lo que quieres reconocer y coloca un puñado pequeño de toronjil en un frasco de vidrio limpio y seco, sin agua.
El proceso: deja el frasco sobre la tierra (una maceta sirve) o en una ventana, a la luz de la luna llena, durante la noche.
El ritual: al día siguiente huele la planta, date un momento de quietud para permitirte el llanto contenido y devuelve las hojas a la tierra.
Este ritual no reemplaza una valoración fitoterapéutica individual. Si estás embarazada, en lactancia o tomas medicación (por ejemplo sedantes o para la tiroides), consulta antes con tu médico o farmacéutico. Si estás en un duelo reciente, cualquier uso de plantas medicinales conviene revisarlo antes en una sesión personalizada.
Fuentes:
Comité de Medicamentos a base de Plantas (HMPC), Agencia Europea de Medicamentos (2013). Melissae folium: monografía comunitaria final (EMA/HMPC/196745/2012).
Montoya Carrasquilla, J. Cómo informar de una muerte: el arte de transmitir malas noticias. Instituto John Bowlby, Medellín.
Montoya Carrasquilla, J. (2020a). El duelo: guía y orientaciones prácticas (2.ª reimpr.). Paulinas, Bogotá.
Montoya Carrasquilla, J. (2020b). Fundamentos de tanatología clínica hospitalaria. Edición independiente.
Montoya Carrasquilla, J. (2021). Guía básica para el duelo (ed. 2021-1). Serie Guías para el duelo, Medellín.
Montoya Carrasquilla, J. (2023). Los grandes teóricos del duelo. Presentación de clase, módulo 1, formación en consejería tanatológica, ONGD Psicoterapeutas Sin Fronteras.
Rivera Zacarías, D. (2013). Hablando sola. Ediciones Destino.
Tierra, M. y Cantin, C. (2014). The Spirit of Herbs: A Guide to the Herbal Tarot. U.S. Games Systems, Stamford, CT.
Vidal, L. (2019). Espérame en el arcoíris.
Hablando sola es una reflexión personal y no evidencia clínica. Las ideas de este artículo también parten de mi experiencia y de mi práctica.
Si estás atravesando una pérdida y quieres acompañamiento, puedes reservar una Sesión de Transformación o escribirme para saber qué servicio te conviene. Si estás en una crisis, llama a la Línea 113, opción 5.
Este contenido es informativo. SALBA ofrece acompañamiento emocional y no reemplaza la psicoterapia ni el tratamiento médico.
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